27 febrero 2010

Mhz

Si pudiera encontrar a esas personas...



Lo primero que hay que mencionar sobre Mhz es el estilo de su animación, que llama la atención desde el primer segundo. Aunque lo parezca este cambio no es una decisión arbitraria. El sonido de las interferencias y el detallado estilo de dibujo le dan un toque irreal a todo lo que ocurre. Un toque cargante, dando la impresión de que lo que sucede en este capítulo es parte de un mal sueño, de una realidad distorsionada. Y en cierto modo lo es, pues Mhz es el anuncio de la llegada de uno de los más extraños e importantes personajes de la serie: Radar Man.

En unos pocos capítulos veremos como la sensación de irrealidad aumenta considerablemente, y nos plantearemos una pregunta: ¿es realmente una distorsión de la realidad lo que ven los personajes? No es fácil distinguir entre realidad y ficción, no solo para ellos, sino también para nosotros. Pero no adelantemos acontecimientos, pues Mhz es un preludio a todo lo que va a ocurrir, un anuncio de lo que significa y lo que representa el chico del bate.


Tras la tormenta


Nada más empezar el capítulo vemos a Tsukiko Sagi tendida en el suelo, todavía recuperándose del golpe que recibió en el capítulo anterior. A su lado Ikari y Maniwa están sentados, absortos en sus pensamientos. Mientras vemos sus caras reflexivas entra en la sala otro hombre, que les informa de que alguien ha sido hospitalizado en un hospital del norte, tras ser atacado al parecer por un chico con un bate metálico. Efectivamente, está hablando de Taeko Hirukawa.

Sorprendentemente ni Ikari ni Maniwa se inmutan, no se levantan rápidamente para ir al hospital a descubrir lo que ha ocurrido, a buscar mas pistas sobre el chico del bate. En lugar de eso Ikari hace un simple movimiento de cabeza para mirar a Maniwa, y un poco después sale andando de la sala lentamente. Los policías están cansados, hartos de perseguir a un chico del bate invisible. Tras los descubrimientos de Intranquilidad por el Golpe Directo y el misterioso segundo ataque a Tsukiko parecen haber perdido las fuerzas. Ya no tienen energía para seguir persiguiendo a un fantasma.




Después de la escena con Tsukiko vemos por primera vez al misterioso hombre de los aparatos de radio. Este personaje aparecerá a lo largo de todo el capítulo rodeado de cables, radios, micrófonos… y no descubriremos su significado hasta el final del capítulo, pues al igual que en Intranquilidad por el Golpe Directo oculta un secreto. En esta primera escena le oímos “hablar” a través de su micrófono, pero las palabras están tan distorsionadas que prácticamente no se entiende nada. Mientras escuchamos las interferencias la cámara enfoca a su pantalla, y leemos el título del capítulo: Mhz.

Tras este paréntesis regresamos con los policías. Como ya he dicho todas estas escenas tienen un toque extraño: la iluminación es tan fuerte que todo tiene pinta de ser un extraño sueño y los personajes parecen más desconectados de la realidad que nunca. En seguida vemos a Maniwa hablando con Tsukiko, que ya se ha recuperado, en la misma sala del principio. Tsukiko como siempre parece estar en su mundo mientras Maniwa le pregunta como se encuentra. Pero pronto comienza a hablar, y dice algo que deja sorprendido a Maniwa: “Estuvo aquí…el Chico del Bate”. Mientras, Maromi mira hacia abajo como avergonzada, o tal vez intentando evitar la conversación.

Tras la escena vemos a Ikari, que ya ha llegado al hospital donde está ingresada Taeko. La escena es extraña, ya que tanto Taeko como su padre sonríen de una forma que hace pensar que no están en este mundo. Sus caras reflejan tranquilidad, armonía…Hirukawa parece haber encontrado una paz absoluta, parece feliz, y da la impresión de que podría estar allí sentado al lado de su hija para siempre. Taeko por su lado parece estar en el mismo estado, el cual contrasta totalmente con como se encontraba durante la tormenta del capítulo anterior. Tal es la paz que reflejan sus rostros, que su expresión roza la locura, parecen haber sido despojados de todo aquello que les atormentaba, y haber obtenido una auténtica paz interior. Entonces nos preguntamos: ¿puede que en un solo golpe el chico del bate haya salvado a dos personas? Pues sabemos que, aunque el chico del bate no llegó a atacar a Hirukawa, este también se encontraba terriblemente atormentado por lo que le había hecho a Taeko. Mientras reflexionamos sobre todas estas cuestiones, aparece Maniwa en la puerta.




Los dos policías deciden salir fuera de la habitación para hablar sobre el caso. Ikari cree que el ataque a Tsukiko es otra farsa preparada por esta, y que tal vez el ataque a Taeko haya sido perpetrado por otro imitador como Makoto. Maniwa le sigue la corriente, pero por su expresión sabemos que no opina como su jefe. Es la primera señal de cansancio de Maniwa: no tiene fuerzas para oponerse a Ikari, pues ni siquiera tiene claro qué pensar. Ikari por su parte también muestra su cansancio. No siente la más mínima curiosidad por el ataque a Taeko, más bien intenta esquivar pensar en ello, argumentando que el ataque se ha producido fuera de su jurisdicción. Su interés por el chico del bate prácticamente ha desaparecido, más que un misterio el caso se ha convertido en una molestia con la que quiere acabar cuanto antes.

Mientras Ikari se marcha del hospital, vemos como Maniwa se levanta y se da cuenta de algo: el anciano está enfrente de él mirándose en un espejo, pero Maniwa solo puede verle la cara y su reflejo, pues el resto lo ve rojo. En seguida parpadea y todo vuelve a la normalidad, el fondo rojo desaparece. Este es el segundo indicio del cansancio de Maniwa, y el primero que nos revela que está más afectado por el caso del chico del bate de lo que parecía. ¿Qué le está ocurriendo a Maniwa? ¿A que se ha debido esta alucinación?

Pero no acaban aquí sus desvaríos; las alucinaciones se vuelven aun mas extrañas cuando en la siguiente escena vemos las caras de dos ancianos idénticos, que van desapareciendo lentamente para dejar paso a la cara de Maniwa. Esta última escena, aunque parece absurda, establece una relación entre el sabio y Maniwa, pues vemos como lentamente sus ojos se funden con los del sabio. Ya vimos una escena parecida anteriormente (protagonizada por Tsukiko y Maromi) y en esta el significado es el mismo: a partir de ahora Maniwa empezará a ver a través de los ojos del sabio, empezará a ver lo que solo el sabio podía ver


Interferencias


Cuando todavía estamos reflexionando sobre las alucinaciones del pobre Maniwa, vemos que hemos regresado a la comisaría, donde Ikari interroga por enésima vez a Makoto. Ikari parece extrañamente tranquilo, y mientras golpetea con los dedos en la mesa, vemos su paquete de tabaco, de la marca “Esperanza”. Después de todo puede que Ikari no se hubiera rendido, todavía conserva algo de esperanza en atrapar al chico del bate, puede que tenga un as en la manga. En unos segundos vemos que así es: consigue engañar a Makoto para que se contradiga, pues confiesa ser el autor del ataque a Tsukiko Sagi, e Ikari sabe que este ataque no fue mas que una invención de la propia Tsukiko, por lo que es imposible que fuera perpetrado por Makoto.




La mentira de Makoto, si bien había sido descubierta hacia mucho, ha salido claramente a la luz, y este se da cuenta. Aún así Makoto no se rinde, y vuelve a asegurar que él es un guerrero sagrado, a lo que Ikari responde lanzándolo contra la pared. Al parecer su aparente tranquilidad no era mas que eso, una apariencia, Ikari está más cansado que nunca del juego de Makoto. Mientras todo esto ocurre, Maniwa parece observar la escena, pero su mirada realmente está perdida.

Después del interrogatorio vemos de nuevo al misterioso hombre de los aparatos de radio, que esta vez parece estar hablando a través de un micrófono. Una escena curiosa tiene lugar mientras oímos de fondo los zumbidos de las interferencias: uno a uno van pasando los personajes de Paranoia Agent, mientras de fondo vemos el animal que representan (la relación con los animales ya se nos insinuaba en “El guerrero sagrado”). Pero lo realmente sorprendente es la voz que habla de fondo: tranquilamente nos va explicando cual es la relación entre todas las víctimas. Al fin ha llegado la escena que desvela de forma directa las motivaciones del chico del bate. Ya no hay trampa ni cartón, no hay pistas ni mensajes ocultos, se nos dice directamente la razón de que la gente esté siendo atacada, al fin recibimos un mensaje directo. Todos huían de algo, todos tenían algo que les atormentaba, todos se encontraban al límite justo antes de ser atacados. Y todos se encontraban tranquilos tras el ataque, como liberados de los problemas que antes les atormentaban. ¿Es posible que sea todo esto que se nos presenta lo que el hombre de las radios está descubriendo? ¿Puede que todas esas voces, de la gente explicando sus problemas, puedan ser captadas con unos “simples” aparatos de radio? ¿Esta el hombre de los aparatos loco, o realmente es capaz de captar los pensamientos de la gente? ¿Ha descubierto este hombre la verdadera motivación del chico del bate? Parece que, poco a poco, nos acercamos hacia la verdad.

Volviendo a los policías y como ya imaginábamos, Maniwa no acepta realmente la versión de su jefe, y ha decidido salir a entrevistar a las víctimas del chico del bate. Según la teoría que explicó en el capítulo anterior, todos tenían un grave problema antes de ser atacados, y está intentando descubrir si realmente es así. La primera persona a la que decide preguntar es a Harumi Chono, pues por su apariencia no hay nada que indique que estaba bajo algún tipo de presión, que le pasaba algo antes de que fuera atacada por el chico del bate. Maniwa le pregunta a Harumi si algo le preocupaba antes de que se produjera el ataque, a lo que Harumi calla. Efectivamente, tenía algún problema.




Pero lo más interesante de esta conversación ocurre posiblemente al principio, cuando Maniwa le anuncia a Harumi que Makoto ha confesado, pero acaba la frase con un “sin embargo…”. Este “sin embargo” se refiere a que Makoto no ha confesado todos los ataques, sino solo dos de ellos: el de Hirukawa y el de Ushiyama. Aunque va por buen camino, Maniwa todavía no ha conseguido alcanzar una conclusión en relación a Makoto ¿es esta vez su confesión verdadera? ¿sigue mintiendo? ¿atacó solo a esas dos personas o a todos? ¿o a ninguna? Para aclarar sus ideas decide interrogar también a Ushiyama: si realmente le atacó Makoto y no el chico del bate, Ushiyama no debería tener ningún problema grave antes de ser atacado. Y, efectivamente, la entrevista con el chico le confirma esto mismo: Ushi no tenía ningún problema ni estaba bajo ningún tipo de presión antes de que se produjera el ataque.


El truco de magia


En seguida Maniwa decide contarle sus conclusiones a su jefe durante una comida: cree que Makoto dice la verdad, y que solo atacó a Hirukawa y a Ushiyama. Por tanto, debe haber alguien que ha estado atacando al resto de la gente, y Maniwa cree saber la conexión entre las víctimas. Uno a uno le va a explicando a Ikari los problemas que tenían: Tsukiko estaba nerviosa porque tenía que entregar el diseño de un nuevo peluche, el detective estaba preocupado porque el hijo del anciano quería que le pagara una indemnización, Ichi estaba siendo acosado en la escuela, y Harumi tenía algún tipo de problema que no quiso desvelarle a Maniwa.

Para nuestra sorpresa Ikari reacciona tranquilamente a la explicación de su compañero. De nuevo, vemos el desgaste mental que todos los personajes están sufriendo. Hace un par de capítulos, ante un anuncio como el que Maniwa le ha hecho a Ikari, este le habría tratado de loco. Pero esta vez se limita a decir lo que todos habíamos estado pensando hasta hace poco: supongamos que Maniwa esta en lo cierto, ¿qué clase de hombre cuerdo podría admitir que existe una persona, capaz de encontrar a todos aquellos con problemas y atacarles? Ikari al fin se ha dado cuenta de que la explicación de Maniwa está muy próxima a ser la más plausible, lo cual quiere decir que su investigación no va por muy buen camino. La intuición de la que antes disfrutaba ha abandonado a Ikari, igual que ya no tiene más cerillas con el símbolo del “antiguo imperio” los tiempos han cambiado, y se ha quedado sin ideas para explicar todo lo que está ocurriendo. Probablemente la explicación de Maniwa le ha parecido incluso posible, lo cual puede significar que el también esta cayendo en la locura. Por tanto ya no quiere darle más vueltas al asunto, simplemente quiere cerrar el caso y descansar, aunque eso implique cerrarlo sin haber descubierto la verdad.




Tras la reflexión de Ikari y justo antes de terminar la comida, vemos como Maniwa vuelve a tener una de sus alucinaciones: al abrir dos huevos crudos y dejarlos caer sobre un tazón queda sorprendido por algo. El hecho de ver los dos huevos juntos, idénticos, le hace reflexionar sobre algo de manera repentina. Tiene una idea en mente, pero no consigue darle forma. Se queda mirando fijamente a los dos huevos que reposan en el bol, mientras imágenes de Taeko Hirukawa atraviesan su mente. Esta a punto de descubrir algo ¿pero qué?, ¿conseguirá dar forma a esa idea? En poco tiempo lo veremos.

Después de la comida de los dos policías, regresamos otra vez a la comisaría, y el protagonista es Makoto de nuevo. Como he mencionado, Ikari solo está pensando en cerrar el caso, y para desesperación de Makoto sigue insistiendo en que este confiese ser el autor de todos los ataques. Este interrogatorio es más importante de lo que parece, por la forma en la que se presenta a Makoto. Como ya vimos antes, el chico se ha rendido y ha dejado de pretender que es un guerrero sagrado, debido a que Ikari le sometió a una presión excesiva. Pero aunque ha confesado, Ikari sigue tratándolo igual de mal, presionándole de la misma forma que antes, para que confiese algo que no ha hecho. Y vemos que Makoto esta en las ultimas: cuando van a recogerle a la celda su cara es de autentico terror.

Pero lo más sorprendente de este interrogatorio es sin duda el final. Mientras Maniwa esta inmerso en una de sus reflexiones, escucha entre interferencias la voz del guerrero sagrado. Al parecer Maniwa ha accedido a ese misterioso mundo al que solo había entrado el hombre de las radios, al sitio donde puede escuchar los pensamientos de Makoto, el mundo donde se encuentra la verdad sobre el chico del bate. Otra cosa más llama nuestra atención: el guerrero sagrado está moribundo y prácticamente no puede tenerse en pie mientras habla con Maniwa. Este hecho refleja perfectamente el estado de frustración y miedo de Makoto, pues psicológicamente está herido de muerte. El verdadero estado de Makoto se nos muestra claramente en el extraño mundo de las interferencias.




Tras escuchar la petición de Makoto vemos como Maniwa comienza a alucinar de nuevo, y aparece sentado al lado del sabio. Aunque la mayoría de este “sueño” es demasiado extraño como para poder encontrarle el sentido, si se puede sacar algo en claro. En un momento determinado Maniwa está sentado entre el público de una obra, y el sabio se encuentra en el escenario, disfrazado como un mago. Es entonces cuando empieza a enseñar sus trucos de magia. De repente, atraviesa una pared sin ningún esfuerzo. No solo eso, sino que tras recitar un extraño hechizo, se divide en dos personas exactamente iguales.

Aunque para nosotros esto no tiene ningún sentido Maniwa parece haber descubierto algo terrible. Al fin ha conseguido atrapar la idea que había estado flotando en su cabeza desde la comida con su jefe, la idea que los dos huevos idénticos habían originado, y que ha recordado al ver a los dos sabios idénticos. Además, al final del sueño aparece su cabeza entre las cabezas de cientos de sabios. Esta escena es lo que completa el descubrimiento de Maniwa, que nos será desvelado en unos instantes. De momento, al igual que Maniwa lo estaba al principio, nosotros nos encontramos totalmente desconcertados.


Makoto


Tras la alucinación Maniwa decide definitivamente ir a hablar con el sabio. Pero realmente no lo necesita, ya que el sabio le ha descubierto la verdad en el extraño sueño de hace un momento. No se nos muestra la conversación con el anciano, pero lo siguiente que vemos es a Maniwa hablando con el padre de Taeko Hirukawa. Muy hábilmente le pregunta si su hija tenía algún tipo de problema antes de que fuera atacada por el chico del bate. Ni siquiera se preocupa en preguntarle al padre de Taeko si él mismo tenía algún problema antes de ser atacado, pues ya está mas que convencido de que el ataque al padre de Taeko fue responsabilidad de Makoto. Y, para su satisfacción, el padre de Taeko parece caer en la cuenta de algo y se horroriza tremendamente: está recordando todo lo que le ha hecho a su hija, y no puede soportar siquiera el pensarlo. Maniwa ve así confirmadas sus sospechas de que Taeko tenía un problema, pero no solo eso, sino que confirma su otra sospecha, la que todavía no se nos ha desvelado.

Y llega al fin la revelación de Maniwa: mientras su jefe está en la oficina, entra exaltado y le explica la verdad sobre el chico del bate. Al comprobar el teléfono de Taeko, Maniwa se dio cuenta de que la llamada que mantenía con su padre se cortó exactamente en el mismo momento en el que Tsukiko cayó al suelo en la comisaría. Es decir, ambas fueron atacadas al mismo tiempo por el chico del bate, estando en lugares completamente distintos. El chico del bate por tanto es capaz de estar en varios sitios a la vez, es capaz, como hacia el sabio en su sueño, de duplicarse las veces que sea necesario.

También, como el sabio anunciaba, es capaz de atravesar las paredes y cualquier obstáculo físico, de ahí que pudiera atacar a Tsukiko en una sala completamente cerrada. El chico del bate está allí donde le necesitan, y si cien personas le llamaran a la vez, sería capaz de hacer cien replicas de si mismo y estar en cien sitios distintos al mismo tiempo. La exaltación de Maniwa se debe a que ha encontrado al fin algo mas o menos consistente (las llamadas en el móvil de Taeko) que apoya su teoría. Ya no parece todo tan difuso, ya no parecen todo elucubraciones de un loco, tiene una prueba.




Sin embargo Ikari no comparte esta opinión, aunque tampoco se le puede culpar ya que Maniwa realmente parece un lunático cuando explica todo lo que ha descubierto. Ikari, preocupado por su estado mental, le ofrece unas vacaciones: su obsesión por el caso ha llegado demasiado lejos. Maniwa no puede creer que después de tanto esfuerzo su jefe vaya a apartarle del caso, por lo que no se rinde, y tras volver a su casa comienza a buscar una forma de convencer a Ikari de que lo que ha dicho es verdad. Y que mejor forma de hacerlo que predecir el nuevo ataque del chico del bate, encontrando a una persona que se encuentre atrapada por sus problemas y no pueda resistir más. Pero ¿cómo puede Maniwa encontrarla? En unos segundos se da cuenta de que la persona a la que busca ha estado delante de sus narices todo el capítulo: Makoto. Su desesperación ha ido en aumento según Ikari le interrogaba en diferentes ocasiones, hasta el punto de que posiblemente esté al borde de sus fuerzas (muestra de ello es la aparición del guerrero sagrado en un estado deplorable en el anterior interrogatorio)…es justo la persona que Maniwa está buscando.

En seguida Maniwa llama a Ikari para pedirle que confíe una ultima vez en el, y le pide que se reúnan en la comisaría. Ikari sorprendentemente accede a su petición, a pesar de que ir a la comisaría a esas horas de la noche implica romper algún que otro protocolo. Aunque creemos que ya estamos curados contra todo tipo de sorpresas, la entrada en la comisaría posiblemente sea una de las escenas más desconcertantes y macabras de todo el capítulo.

Ikari y Maniwa entran en la zona de las celdas, pistola en mano, esperando encontrarse con el chico del bate en cualquier momento. De repente, al acceder a uno de los pasillos, se encuentran de frente con él. Pero hay algo extraño en el chico, su indumentaria es exactamente igual a la que llevaba Makoto cuando fue detenido, pero hay algo distinto: su bate esta cubierto de sangre. Maniwa corre detrás de él pero el chico del bate desaparece delante de sus narices atravesando una pared. Ikari le sigue, pero no llega a alcanzar a Maniwa, pues se queda parado frente a la celda de Makoto, observando lo que hay dentro. Maniwa, extrañado, se acerca a la celda y observa el interior. En seguida se da cuenta de lo que ha hecho que su jefe se detuviera en seco: sobre un charco de sangre yace el cuerpo sin vida de Makoto.




La muerte de Makoto es sin duda el momento más impactante del capítulo, y provoca un curioso efecto en el espectador. Hasta el momento el ideal que teníamos del chico del bate se acercaba más al de un héroe que al de un delincuente, pues era capaz de ayudar a la gente (aunque de una forma cuestionable), de liberarla de sus problemas. Casi esperábamos su aparición con ansia después de todo un capítulo viendo sufrir a alguno de los protagonistas. Sin embargo con el asesinato de Makoto parece haber cruzado la línea, ya no es tan bueno como nos lo imaginábamos, ¿qué clase de forma de liberar a Makoto es esa? Aunque al principio resulta impactante, en el siguiente episodio descubriremos la razón: la única solución posible al problema de Makoto era la muerte.


Radar Man


La siguiente escena al descubrimiento del cuerpo de Makoto se remonta ya al día siguiente: la investigación se ha cerrado, pues el principal sospechoso, se ha “suicidado”. Además, por permitir que esto ocurriera, tanto Maniwa como Ikari han sido despedidos: el chico del bate al final les ha vencido. Pero Maniwa ha volcado demasiado esfuerzo en la investigación, y se acerca cada vez más a la locura. Le vemos todavía buscando a la gente acorralada mientras anda por la calle. Sus pensamientos ya se entremezclan continuamente con las interferencias allí donde va y, mientras reflexiona sobre el chico del bate, las escucha. Es difícil no pensar que está más cerca del puro delirio que de la razón, algo en lo que nos reafirmaremos en poco tiempo.

En las escenas que se suceden vemos como Maniwa anda por la calle, obsesionado por encontrar a otra de esas personas acorraladas, para demostrarle a la gente que el chico del bate es real. De repente se da cuenta de que él es una de esas personas, y al darse la vuelta ve como el chico del bate se acerca hacia él, dispuesto a golpearle. Y justo cuando el bate metálico le golpea se despierta sobresaltado en su apartamento. Este ataque es otra de esas cosas sobre las que queda cierta duda ¿estaba Maniwa simplemente soñando? ¿o tal vez el auténtico chico del bate apareció en su sueño? Si es así, ¿por qué se ha despertado en lugar de perder la consciencia, como les pasó al resto de víctimas?




No son cuestiones muy relevantes, ya que lo más importante está por llegar: Maniwa se levanta del sillón y se dirige lentamente hacia una puerta que está al otro lado del salón. Al abrirla, parece que durante unos segundos una expresión de sorpresa aparece en su cara: la habitación esta llena de micrófonos y aparatos de radio; es la habitación que llevamos viendo durante todo el capítulo. Pero vemos que su sorpresa no dura mucho. Maniwa se acerca a una silla, se sienta, y comienza a contar sus descubrimientos a través del micrófono. Efectivamente, el loco de las radios no es otro que Maniwa. Su aparente pérdida de cordura no se ha producido justo al final de este capítulo, sino que lleva latente desde que el episodio empezó. Posiblemente comenzó mucho antes (montar una habitación así costará su tiempo), incluso se puede pensar que se originó al inicio de la serie.

Este es otro duro golpe para el espectador. Tras la desidealización del chico del bate producida por la muerte de Makoto, nos muestran como Maniwa, uno de los personajes de la serie por el que tanta simpatía sentíamos, ha perdido completamente la cabeza. La persona en la que confiábamos para atrapar al chico del bate por lo brillante de algunas de sus deducciones, no es más que un loco que habla a través de una radio, esperando comunicarse con dios sabe quien. Pero, de nuevo, nos falta información. Aunque nunca llegaremos a quitarnos la espina de ver a Maniwa reducido a lo que es en Mhz, si se nos revelará según se acerque el final de la serie que habíamos juzgado demasiado pronto. Las apariencias engañan, y puede que todo lo que Maniwa ha montado no sea fruto de la mente de un loco, ni sea tan inútil como parece.

Y finaliza el capítulo con las ya no tan enigmáticas palabras de Maniwa sobre el chico del bate, sobre todo lo que ha encontrado. Maniwa retransmite sus descubrimientos al misterioso mundo de las interferencias, al mundo donde es capaz de comunicarse con el guerrero sagrado, donde es capaz de hablar con el sabio. Maniwa sabe la verdad, y por ello en nuestra cabeza queda resonando su última frase: “¡El chico del bate aún está en algún sitio!”





Sueño premonitorio


Pero no acaba todo con el final del episodio. Por primera vez las palabras del sabio en el “sueño premonitorio” tienen un significado claro:

“Al principio el guerrero sagrado es el único capaz de seguirle la pista al monstruo que se presenta”

Con esto posiblemente se refiera a Makoto. Como ya dije en El Camino de un Hombre, Makoto es un personaje enigmático, pues aunque parece un simple imitador del chico del bate, también parece saber cosas que otros no saben. Su aparición como guerrero sagrado en Mhz da a entender eso, además de que su indumentaria es exactamente igual a la del chico del bate. Si realmente sabe más o no de lo que parece nunca lo sabremos, debido a su prematura muerte.

“Los pasos errantes de la gaviota, la cebra y la avispa invernal se desplazan sin proyectar su sombra. En la animación de una montaña de árboles muertos, parecen reunidos alrededor de un brasero. ¿Por qué estarán graznando los cuervos?”

Esta frase es un guiño al final (y alguna escena intermedia) del siguiente episodio, cuyos protagonistas son llamados por sus motes: gaviota, cebra y avispa. Por el momento no diré que significa, aunque para los que ya lo habéis visto no será difícil establecer la relación.

Y ahora si, acaba el análisis de este fantástico episodio llamado Mhz. Es sin duda el más largo que he hecho, algo que ya imaginaba desde el principio, pues Mhz es posiblemente el capítulo más cargado de detalles de toda la serie. Casi cada escena esconde algo, algún detalle que nos acerca a la verdad, a lo que ocurrirá en los episodios finales. Es también el capitulo donde los protagonistas se ven enfrentados por primera vez al auténtico poder del chico del bate, el capítulo a raíz del cual la forma de pensar de los protagonistas cambia radicalmente.

Es además el episodio anterior al parón de tres capítulos que vendrá a continuación, ya que después de tanta sobrecarga de información, nuestro cerebro necesita relajarse. Por tanto (como ya ocurrió tras el guerrero sagrado) todos los que estén impacientes por saber como continúa la historia tendrán que saltar directamente al capítulo 11. Pero esto no es nada recomendable, pues el que para mi es uno de los tres mejores episodios de toda la serie viene a continuación.




Próximamente: Los planes de la familia feliz

22 septiembre 2009

Intranquilidad por el golpe directo

Allí no había nadie. Ella estuvo sola desde el principio hasta el final.



Podríamos decir que este episodio es el comienzo del final de Paranoia Agent. Hasta ahora habíamos elaborado teorías, imaginado cosas, pero nunca se nos había revelado nada claramente. Intranquilidad por el golpe directo nos desvelará la primera auténtica verdad sobre el chico del bate.


La llegada de la tormenta


Parece ser que se acerca una tormenta a Japón, una bastante fuerte. En las noticias avisan de que van a producirse abundantes precipitaciones y fuertes vientos en la región de Kanto, por lo que la gente debe estar preparada. Muchos de los personajes de episodios anteriores ya están escuchando las noticias, pero no todos.

La radio sigue informando sobre el acontecimiento, y en algún momento parece dirigirse a un personaje en concreto: “los habitantes de las zonas montañosas deben extremar las precauciones, ya que pueden producirse corrimientos de tierra”. Pero no todos se están informando a través de la radio: una chica desconocida observa un cartel informativo, “Intranquilidad por la posibilidad de un golpe directo hace que las autoridades…”. Pero la chica no parece asustada por la proximidad de la tormenta, sus ojos más bien reflejan tristeza.

Después de la breve introducción sobre la tormenta que marcará el capítulo volvemos donde los dejamos con Ikari y Maniwa, que se resguardan de la lluvia bajo la tienda de campaña de la anciana. Finalmente han conseguido una pista: la anciana sabe algo sobre el ataque a Tsukiko, algo sobre el chico del bate. Sin embargo no parece estar muy dispuesta a hablar sobre el tema, y en lugar de ello empieza a contarles su vida a los policías: dice que lo que más desearía en estos momentos sería ver a su nieta, ya que hace tiempo su familia se separó por problemas económicos y desde entonces no ha vuelto a verla.




Mientras la anciana sigue hablando vemos como la escena cambia y vuelve a la misteriosa chica que observaba el cartel al inicio del episodio. De repente pasa corriendo por su lado Ichi, que descubrimos está huyendo de Ushiyama por alguna razón desconocida, pero la chica permanece impasible, pues está absorta en sus propios pensamientos. Al parecer está recordando su infancia, donde vemos como se enfrenta a unos compañeros de clase que la empujan, a lo que ella responde amenazándoles con chivarse a su padre. Esto hace que los chicos se burlen aún más de ella hasta que finalmente su padre llega y la chica sale corriendo hacia él, aliviada.


La verdad sobre Tsukiko Sagi


Tras la escena volvemos de nuevo a la anciana, que habla de la estrecha relación que su sobrina tenía con su padre. La historia de la chica misteriosa y la de su sobrina parecen ser bastante similares, ¿serán la misma persona? Pero a Ikari no parece interesarle lo que la anciana tenga que contarle sobre su sobrina, ya que lo que quiere es averiguar algo sobre el chico del bate. Finalmente acaba perdiendo los nervios y empieza a zarandear a la anciana violentamente, lo cual para nuestra sorpresa hace que acabe confesando lo que vio la noche en que atacaron a Tsukiko Sagi.

“Allí no había nadie…esa chica extraña estuvo sola desde el principio hasta el final”, dice la anciana. Ikari no puede creer lo que acaba de oír; después de todo parece que tenía razón al creer que Tsukiko había simulado el ataque del chico del bate. ¿Pero qué significa este hecho? ¿Y el resto de víctimas del chico del bate? ¿Cómo puede ser Tsukiko simulara un ataque y justo después el chico del bate comenzará a golpear a otras personas? Además, en el primer capítulo nosotros vimos como el chico del bate se acercaba y golpeaba a Tsukiko, ¿era todo fruto de su imaginación? Parece que más que aclararnos las cosas, esta confesión no ha hecho más que liarlo todo. Pero todavía falta un pequeño detalle, que hará que las piezas del puzzle comiencen a encajar.




Regresamos otra vez a la historia de la chica de la chaqueta rosa, que vuelve a recordar su infancia. Esta vez recuerda como su padre quería comprar una nueva casa, pues en la que tenían había solo una habitación para los tres, y ella estaba empezando a estudiar, por lo que el padre dice que necesita una habitación para ella sola. Sin embargo ella parece feliz con la situación y asegura que no necesita otro lugar para vivir. Es entonces cuando volvemos al presente, y la encontramos sentada en un banco. Alguien la llama al móvil y ella contesta diciendo: “¿Cómo te atreves a llamarme?”, mientras intenta contener las lágrimas. Aunque no la vemos llorar, la tormenta expresa todo lo que está sintiendo, y es entonces cuando comienza a llover en Kanto.

Si nos fijamos la mayoría de sus recuerdos han sido bastante alegres, y en todos ellos aparece su padre. Pero al parecer las cosas han cambiado mucho desde su infancia, ya que suponemos que es éste el que la está llamando. ¿Qué ha llevado a la chica a pasar de amar incondicionalmente a su padre a dirigirle unas palabras tan duras? ¿Quién es el padre, al que siempre vemos de pecho para abajo? Si bien en alguna escena le hemos visto la cara de lejos, no sabremos quien es hasta el final, aunque suponemos que será alguien conocido si se empeñan tanto en no enseñarnos su cara. No es difícil atar cabos y empezar a imaginar de qué personaje se trata…

Mientras esto ocurre Ikari y Maniwa siguen interrogando a la anciana sobre el ataque a Tsukiko. La escena va intercalando partes de la conversación de la chica misteriosa con la de los detectives, aunque la mayor parte de lo que descubren estos nos la perdemos. La chica parece muy afectada por la llamada, y dice que ya no tiene ningún hogar, y que no cree todo lo que le está diciendo su padre. Finalmente estalla de rabia y grita que desearía que la casa desapareciera para siempre…y es entonces cuando la casa de la anciana es golpeada por el viento, provocando que se derrumbe por completo. ¿Se refería la chica a la casa que quería construir su padre para que ella pudiera tener una habitación donde estudiar?




Esta escena de los detectives y la chica da a entender dos cosas, la primera de ellas ya la había anticipado un par de párrafos atrás: parece que en este episodio el estado de ánimo de la chica afecta a la tormenta. La hemos visto estar a punto de llorar justo cuando ha comenzado a llover, y hemos visto desaparecer una casa cuando se ha enfadado. Sus sentimientos quedan perfectamente plasmados en la pantalla ya que van acompañados por cambios en esta terrible tormenta que azota Kanto, y este detalle hace que parezcan sentimientos auténticos, fuertes, pues son capaces de afectar al tiempo. El segundo detalle también lo había mencionado antes: las escenas están colocadas adrede para engañarnos, pues parece claro que la chica es la sobrina de la anciana, algo que acabaremos descubriendo que no es así.


Taeko Hirukawa


Tras la confesión de la anciana (la cual no hemos oído) Ikari y Maniwa deciden volver a la comisaría. Maniwa sugiere que interroguen a Makoto de nuevo, pero Ikari dice que no es necesario y revela el secreto del episodio anterior: Makoto no es más que un impostor, un imitador de los ataques del chico del bate. A la que realmente deben interrogar es a Tsukiko Sagi, pues ella es la que fingió su ataque.

Después de otra escena sobre la infancia de la chica del sombrero nos encontramos ya en la comisaría, con Tsukiko Sagi sentada enfrente de los detectives y bastante desconcertada (como siempre). Tsukiko no entiende por qué le están preguntando sobre el chico del bate, cuando ya ha sido capturado. Pero justo cuando empiezan a preguntarle sobre lo que ocurrió el día del ataque, volvemos a la historia de la chica misteriosa.




Esta vez comienza a recordar el día del cumpleaños de su padre. Ese día vuelve pronto a casa, ya que le ha hecho un fondo de escritorio a su padre y quiere ponérselo en el ordenador para darle una sorpresa. Es la primera vez en todo el episodio que se nos muestra una imagen de la casa, y si recordamos bien el capítulo de El Camino de un Hombre en seguida caemos en la cuenta: es la casa de Hirukawa. La chica deja de ser un personaje misterioso: su nombre es Taeko y es su hija. ¿Pero que habrá hecho Hirukawa para que su hija, que le amaba por encima de todo, ahora le odie? Parece ser que todavía nos queda una sorpresa más por descubrir.

Taeko entra en la casa para colocar el regalo de su padre, pero al ir a poner el fondo en el ordenador portátil, se encuentre unas extrañas imágenes. Al fijarse se da cuenta de que son fotografías de su propia habitación, y que incluso en algunas sale ella, volviendo de la escuela, cambiándose de ropa…horrorizada empieza a buscar por toda su habitación, revolviendo en los cajones y debajo de la cama, hasta que finalmente descubre una cámara detrás de la estantería. Al parecer su padre la lleva grabando desde que la casa fue construida ya que la cámara está metida dentro de la pared. Y recordando El Camino de un Hombre y escenas anteriores de este capítulo vemos como todo tiene sentido: Hirukawa siempre les pedía a las prostitutas que le llamaran “Papaíto”, e insistió en construir una nueva casa cuando prácticamente su familia no tenía dinero.

Y llega la hora de reflexionar: sería muy simple decir ahora que Hirukawa mentía al asegurar que “su familia era lo primero”, a pesar de que es prácticamente imposible no pensarlo después de ver esta escena. ¿Mentía realmente cuando decía que le importaba por encima de todo? ¿Mentía cuando decía que construía la casa por ellos, o era una excusa que incluso se estaba poniendo a si mismo, y se había llegado a creer? Según llegue el final del episodio veremos que Hirukawa no es un personaje tan fácil de clasificar como parece.





El regreso del chico del bate


Tras el recuerdo del cumpleaños al fin hemos descubierto que era lo que atormentaba tan terriblemente a Taeko, pero el descubrimiento más importante todavía está por llegar, en una escena intercalada entre los recuerdos de Tsukiko y los de Taeko.

Volvemos a la sala de interrogatorios con Tsukiko Sagi, donde Ikari se ha cansado de dar rodeos y cuenta finalmente lo que le había dicho la anciana y no habíamos podido oír anteriormente: Tsukiko no fue atacada por el chico del bate, se golpeó ella misma con una tubería cercana. Mientras, vemos como Taeko está pensando en suicidarse, pues su sufrimiento es demasiado fuerte, y al mismo tiempo desea castigar a su padre por lo que ha hecho. Pero en el momento de saltar tiene una visión de si misma en el agua, ahogándose, para al cabo de unos segundos descubrir que no es ella sino la anciana la que se está hundiendo en las aguas desbordadas del río. Esta visión es suficiente para que dude y decida no saltar, pero aún así su sufrimiento es tal que pide a gritos que alguien la ayude a olvidar.

Al mismo tiempo Tsukiko se está enfrentando a la verdad sobre su ataque: el día que supuestamente fue golpeada por el chico del bate, al igual que Taeko, solo quería olvidar, acabar con la situación que estaba viviendo, y no sabía como hacerlo, por lo que se golpeó a si misma con la tubería. Y ahora está descubriendo lo que verdaderamente ocurrió, pero no puede hacer frente a la verdad. ¿Cómo es posible que se golpeara ella misma? Tsukiko empieza a ponerse nerviosa, mientras Taeko sigue pidiendo ayuda a gritos. Ninguna puede hacer frente a la realidad, y entonces…aparece el chico del bate. Taeko lo ve acercarse fugazmente por el puente, y Tsukiko se desploma en la sala de interrogatorios, delante de Ikari y Maniwa.




A través del móvil de Taeko oímos como su padre la llama a gritos. Entonces es cuando se nos muestra explícitamente a Hirukawa hablando por el móvil, gritándole desesperado a Taeko que le conteste. Pero Taeko no puede hacerlo, ya que se encuentra inconsciente sobre el puente, pues acaba de ser golpeada por el chico del bate. Y es entonces cuando vemos algo curioso: la casa por la que tanto había luchado Hirukawa se está derrumbando (había riesgo de desprendimientos en las zonas montañosas), esa casa que lo había significado todo para él en los últimos meses está desapareciendo bajo una avalancha de agua y barro. Y sin embargo Hirukawa ni siquiera le está dirigiendo una mirada, no presta la más mínima atención a lo que está ocurriendo, simplemente grita esperando una respuesta de Taeko. Y vemos de fondo como la madre de Taeko si se preocupa por lo que le ocurre a la casa, pues grita con todas sus fuerzas con la mano extendida hacia ella, sin poder creer que esté desapareciendo.

Hace un momento creíamos tener claras las prioridades de Hirukawa, y le habíamos clasificado como un monstruo, sin plantearnos otra posibilidad. Pero esta escena revela algo sobre él: Hirukawa es un personaje con una lucha interna constante entre el amor a su hija, y sus más bajos instintos. Por desgracia estos últimos son los que habían guiado su vida hasta ahora, pero al perder a Taeko se ha dado cuenta de lo que realmente le importa, y ni siquiera ha prestado atención a como sus sueños se deshacían bajo la tormenta, cuando ha visto que podía perder a su hija para siempre. En el próximo episodio veremos como, a pesar de haber perdido su casa, Hirukawa se siente probablemente más en paz de lo que se ha sentido nunca.




De vuelta a la comisaría, Ikari y Maniwa todavía se preguntan que es lo que ha ocurrido. Algo ha quedado claro: como Ikari decía, Makoto no es el auténtico chico del bate, pues al menos sabemos que Taeko ha sido atacada mientras él estaba en su celda. Pero ¿qué es lo que ha pasado con Tsukiko? No hemos visto acercarse al chico del bate, sino que simplemente Tsukiko se ha caído de la silla, como golpeada por un bate invisible. ¿Ha sido realmente un ataque, o Tsukiko está fingiendo? El golpe ha sido bastante real, por lo que empezamos a suponer que ha sido atacada por “algo”. Es entonces cuando nos damos cuenta de que el chico del bate no es una persona, ni siquiera un monstruo, es una ilusión. Es capaz de introducirse en la mente de los personajes (como hizo con Ichi) o golpearles sin ser visto, así como entrar en habitaciones completamente cerradas sin que nadie se percate. El chico del bate, después de todo, no puede ser atrapado, pues no existen fronteras para él mientras la gente le necesite. La misión de Ikari y Maniwa está, por tanto, condenada desde el principio.

Tras el desconcierto después del accidente los detectives recogen a Tsukiko del suelo y la llevan a la sala de espera. Antes de abandonar el interrogatorio Maniwa mira hacia la mesa: desde debajo Maromi le observa con ojos amenazadores.


La calma después de la tempestad


Y termina el episodio con la historia de Taeko. La casa, según podemos ver, ha quedado totalmente destruida por la avalancha de barro, mientras que la tormenta ha desaparecido completamente, dando lugar al sol y a un cielo despejado. Taeko, al parecer ha acabado en el hospital, e igual que la tormenta se ha calmado, ella parece dormir completamente en paz. Hirukawa se encuentra a su lado, esperando. Entonces Taeko se levanta y Hirukawa le cuenta como su casa ha desaparecido, tal como ella quería. Pero extrañamente Hirukawa parece contento al hablar de lo que ha ocurrido. Mientras Taeko se levanta nos preguntamos de qué forma habrá podido ayudarla el ataque del chico del bate, y es entonces cuando mira sonriente a Hirukawa y pregunta: ¿quién eres?




Próximamente: Mhz

16 septiembre 2009

El Guerrero Sagrado

"La verdad se oculta bajo formas extrañas"



Estamos al fin de vuelta de las vacaciones y seguimos con el quinto capitulo de Paranoia Agent, caracterizado tal vez por ser el que mas engaña de toda la serie. Este episodio se centra en el interrogatorio a Makoto, el falso chico del bate, y su “confesión” de muchos de los crímenes acaecidos en Japón en los últimos días. Sin duda estamos contentos de recibir al fin una explicación a todo lo que está sucediendo, ¿pero qué es verdad y qué es mentira en este episodio lleno de ilusiones?


Aparece el Guerrero Sagrado


Nos encontramos de nuevo ante “el chico del bate”, Makoto Kozuka, un joven de octavo curso que fue interceptado en el último de sus ataques por nuestro amigo Hirukawa, y posteriormente detenido. ¿Podremos saber al fin cual era la motivación de los ataques? ¿Nos desvelará Makoto todos los misterios a los que nos hemos enfrentado en los últimos cuatro capítulos? Mientras nos hacemos algunas de estas preguntas comienza su interrogatorio:

Makoto parece estar arrepentido, no de sus crímenes, sino de que la cosa haya acabado con él en la comisaría. “Todavía hay mucha gente a la que tengo que ayudar” dice, por lo que pensamos que nuestras suposiciones eran correctas, Makoto creía (y a lo mejor lo estaba haciendo) “ayudar” a la gente. Pero bastan cinco segundos para que el chico del bate haga su confesión magistral: el es un guerrero sagrado, encargado de acabar con el malvado Gooma. Se nos cae el alma al suelo, durante unos segundos parece que nuestro héroe es más un loco que un “salvador”, ¿Qué quiere decir con que es un guerrero sagrado? Pronto Maniwa nos libra de nuestras dudas: el guerrero sagrado es un juego de ROL.

Maniwa le insiste a Ikari, tal vez en la guía del juego se encuentre la clave para comprender las motivaciones de Makoto. Ikari comienza a leer y encuentra un detalle curioso. En la descripción del primer personaje de la guía, al lado de la imagen del anciano de Paranoia Agent, leemos lo siguiente: “No dejes de escuchar las profecías del Sabio de la Llave de la Verdad. Sus palabras incoherentes ocultan multitud de pistas”.




En seguida establecemos la relación; aunque por unos momentos pareció que Makoto era simplemente un loco, el libro acaba de darnos lo que posiblemente sea una pista real sobre la serie: el anciano, aunque parece haber perdido la razón, oculta en sus palabras detalles que nos ayudarán a comprender todo lo que está ocurriendo.

Como ya sospechábamos, lo que dice el anciano al final de cada capítulo, o durante los propios capítulos, tiene un significado y no es solo una diatriba sin sentido. ¿Puede ser entonces que Makoto sea realmente el chico del bate? ¿O simplemente sabe algo sobre él que los demás desconocen? En ese caso ¿Por qué lo sabe?


La luz roja de las personas


El astuto Ikari, ya experimentado, ve en el RPG una excusa de Makoto para poder librarse de su responsabilidad, por lo que le grita: “¡No creas que vamos a ser benevolentes contigo solo porque no distingues la realidad de la ficción!”. Lo que Ikari no sabe es que en esta serie es casi imposible distinguirlas, e incluso el tendrá bastantes problemas para ello en el futuro. A pesar de la indignación de Ikari y mientras las víctimas le reconocen a través de un cristal, Makoto empieza a contar lo que le llevó a salir a la calle armado con un bate dorado.

Entramos en el mundo del guerrero sagrado, un típico mundo de RPG japonés y a lo lejos vemos una cueva, que representa el puente por el que anduvieron Ushiyama e Ichi antes de que el primero fuera atacado. Y nos damos cuenta de que Ushiyama tiene un aura roja alrededor suya, lo que Makoto llama el Gooma, el malvado ser que está encargado de destruir. Y entonces llega un momento curioso, pues Ikari le pregunta a Makoto: “¿Acaso insinúas que todas las víctimas tienen una luz roja?”. A lo que Makoto reacciona levantándose horrorizado y mirando su propia mano, “¡es la luz roja!. ¿Qué significa todo esto?




Adelantando acontecimientos de nuevo podemos llegar a una reflexión interesante sobre la escena. Como ya he dicho, el capítulo está lleno de “ilusiones”, ya que la historia que cuenta Makoto es en su mayoría una invención, pues finalmente confiesa haber atacado solo a dos personas. ¿Hay algo en ella que sea cierto? Podríamos decir que si, ya que por ejemplo Makoto sabe que las locuras del anciano no son tales, sino que contienen mensajes ocultos.

Ya sabemos que no todo lo que Makoto dice es mentira pero, ¿es realmente capaz de ver la “luz roja de las personas”?. A este respecto hay detalles que señalan hacia el si, y otros que señalan hacia el no. Por ejemplo Makoto ve una luz roja en Ushiyama, pero nosotros sabemos que éste no está bajo ningún tipo de presión. Sin embargo también se horroriza al ver la luz roja de su propia mano, y dentro de un par de capítulos descubriremos que Makoto es, posiblemente, el personaje con la luz roja mas intensa de toda la serie. De esta forma Makoto es un personaje bastante enigmático, pues conoce ciertos detalles que no tendría por qué saber, como es la sabiduría del anciano, o incluso el tema de la luz roja.


La verdad se oculta bajo formas extrañas


También es posible fijarse en que la historia del ataque a Ushiyama sigue un formato que aparecerá más tarde: se intercalan escenas de lo que Makoto vio al atacar a Ushiyama (un gooma, él empuñando una espada y unos zapatos voladores), con lo que realmente estaba ocurriendo (Makoto perseguía a Ushiyama con sus patines, empuñando el bate dorado).

¿A qué nos recuerda esta forma de ver las cosas? La respuesta no es difícil: Radar Man. Y es que Makoto y el personaje de Radar Man tienen bastantes cosas en común, pues ambos parecen locos pero son los dos únicos personajes que realmente llegan a descubrir algo sobre el chico del bate. Aunque como ya he dicho, con Makoto no podemos estar tan seguros.

Siguiendo con la historia de Makoto, éste relata como acaba con el Gooma de Ushiyama, pero para su desgracia el Gooma no muere, sino que se introduce en Ichi, al que también se ve obligado a vencer. Esto no resulta tarea fácil, pues es mucho “más fuerte”. La primera mentira de la historia ha llegado, ya que más tarde Makoto confesará no haber atacado a Ichi, sino solo a Ushiyama y a Hirukawa.




Tras el ataque a Ushiyama, Ikari comenta que esta harto de las tonterías a lo “parapapapa”, en alusión al sonido que se oye cada vez que el guerrero sagrado consigue avanzar (esta palabra aparece también durante el resumen que hizo el anciano del capítulo en el episodio anterior).

Por su parte Maniwa decide unirse al mundo creado por Manoko convirtiéndose en un juglar, pues considera que aunque parece una locura, puede llevarles a obtener alguna pista. Es este espíritu nada escéptico el que llevará a Maniwa más tarde en la serie por un camino completamente distinto al de Ikari, ya que al contrario que este sabe aprovechar las oportunidades para obtener información, por absurdas que parezcan. Como el mismo dice más tarde: “la verdad se oculta bajo apariencias extrañas”.


El pez, la rana y la mariposa


El camino para vencer al Gooma sigue su curso, y Maniwa y Makoto se encaminan sin dudarlo hacia la casa del sabio, que tiene una pista sobre la manera de proseguir su camino. Allí el sabio les habla de la “rana verde”, en alusión a Akio Kawazu, el detective que perseguía a Tsukiko en el primer capítulo, y que en unos momentos aparecerá representado como una rana. Esta es la segunda mentira en la historia de Makoto, ya que él no fue quien atacó a Akio.

Es curioso como la forma que toma Akio no es fortuita: ya en el primer capítulo se nos presentaba como una persona bastante desagradable y egoísta, con el aspecto físico de una rana. Y es que su propio apellido significa rana en japonés. En Paranoia Agent hasta los apellidos parecen haber sido escogidos meticulosamente. El caso de Akio no es un caso aislado: unos momentos antes hemos visto como Ichi era representado por un pez gigante, dando la casualidad de que Tai (la primera parte de Taira, su apellido) en japonés significa “pez”. Ushiyama por su lado tomaba la forma de un ser gigante y lento, algo parecido a una vaca, que es el significado de “Ushi” en japonés.




En este episodio se nos presenta explícitamente la relación entre algunos de los personajes y un animal. Todavía falta uno más de estos símiles, que el sabio menciona justo después de hablar de la rana: la mariposa. La princesa mariposa es el último cuerpo que ha sido poseído por el Gooma y hace su aparición para robarle a Maniwa el libro guía. Por desgracia la princesa poseída tiene en sus manos el Zafiro de la luna, un objeto que el guerrero sagrado necesita para continuar con su aventura, por lo que Makoto se ve obligado a buscarla para obtenerlo.

Pero ¿a quién representa este nuevo personaje? el solo hecho de estar hablando de una princesa ya nos da una pista: Harumi Chono. “Cho” significa mariposa en japonés y este insecto cuadra perfectamente con el personaje de Harumi, ya que representa el cambio, la transformación desde la fealdad de la larva hasta la belleza de la mariposa, el cambio de personalidad, desde la personalidad bella de Harumi, hacia la malvada de María. ¿O acaso es al contrario?

Los animales asociados a Ichi y Ushi también tienen su razón de ser: el pez en la cultura japonesa representa a una criatura bella por fuera, pero rastrera en el fondo, mientras que la vaca representa la timidez y la pasividad.

Por último si nos remontamos al capítulo anterior durante unos segundos podemos entender al fin las palabras que decía el sabio en Double Lips, en las cuales mencionaba a una rana, un pez y unas mariposas. Asimismo también hace alusión a estos animales durante el resumen de “El Guerrero Sagrado” al final del capítulo anterior. Con esto la relación personaje-animal acaba para este episodio, pero en episodios posteriores encontraremos alguna más (como la relativa a Makoto).





La liberación de la mariposa


Ikari sigue con la rueda de prensa, precisamente preguntando a Harumi si reconoce al chico del bate, a lo que Harumi contesta que esta segura de que es él. Otro detalle engañoso pues la cuarta mentira de la historia de Makoto llegará cuando asegure haber atacado también a Harumi.

¿Cómo es posible entonces que todas las víctimas reconozcan a Makoto como el culpable? La única explicación posible es que él y el chico del bate tengan el mismo aspecto. Pero ¿cómo pudo saber Makoto que aspecto tenía el chico del bate antes de salir a la calle disfrazado (incluso las chapas que lleva en la gorra coinciden con las que lleva el chico del bate)? No es una pregunta fácil de responder, ¿tal vez Makoto fue atacado anteriormente por el chico del bate, un ataque todavía desconocido por la policía? Sea cual sea la respuesta apoya una teoría: la de que Makoto no es solo un loco, sino que sabe más de lo que parece.

Mientras tanto a Ikari toda la situación está comenzando a sobrepasarle, y empieza a creer un poco en la historia que Makoto ha estado contando. Pero no es muy bueno interpretando el significado de lo que ha visto en el mundo del RPG, y no se le ocurre otra cosa que preguntarle a Harumi si le gustan las mariposas. Pronto se ve obligado a volver al mundo imaginario, y mientras corre detrás de Maniwa y Makoto se encuentra con la rana, de la que ya hablamos antes. Al parecer esta tiene información útil, que consigue llevarles hasta el castillo de la princesa mariposa.

Y allí, sentada en el altar de un tenebroso castillo, vemos de nuevo a Harumi, con su personalidad dulce, intentando atraer al guerrero sagrado. Pero Makoto sabe que en ella se oculta el Gooma, por lo que comienza una batalla entre ambos. Mientras Ikari permanece impasible. Se ha cansado realmente de todas las mentiras de Makoto, y comienza a preguntarse cuando el mundo se convirtió en un sinsentido, en una cosa de niños, sin poder evitar mirar su caja de cerillas que le recuerda al Japón de los viejos tiempos. Ikari ha vuelto a fumar durante este capítulo, a pesar de que aseguró estar dejándolo durante el capítulo anterior, lo que muestra las dificultades por las que pasa cuando le toca enfrentarse a criminales como el chico del bate, a los cuales no puede entender.




Makoto lucha desesperadamente, y cuando parece que va a perder la batalla, decide juntar el Rubí de las Estrellas con el Zafiro de la Luna, aún a costa de que tener que lanzar a las manos de la princesa el primero. Pero su plan funciona, y se adentra en una especie de agujero dimensional del que sale con la princesa en brazos. Esto representa la liberación de Harumi por parte del chico del bate, el triunfo de la personalidad buena sobre la mala tras el ataque, y por tanto la cuarta mentira en la historia de Makoto, ya que no es él quien la liberó realmente.


¿La última revelación de Makoto?


Pero ¿cómo acabará la historia de Makoto? Hirukawa, su última víctima, es el que le da caza, y Makoto no parece dispuesto a mentir a este respecto: un bicho parecido a ET aparece para acabar con el guerrero sagrado e impedirle pasar al siguiente mundo, y así la historia de Makoto finaliza con una escena totalmente absurda, tal y como empezó.

Pero será esta historia en apariencia ridícula, junto con los acontecimientos que ocurrirán dentro de dos capítulos, lo que marque los caminos de los dos policías. Mientras Maniwa está convencido de la utilidad de la historia, creyendo que esta les ha ayudado, Ikari se resigna y se convence de lo que ya pensaba anteriormente: lo que ha dicho Makoto no es más que una sarta de invenciones, pues es parte de una sociedad enferma donde los criminales no tienen razones para actuar. Pero alguien debe ocuparse de buscar la rectitud en esta sociedad, ya que de alguna forma todavía quedan personas cuerdas.

Y finaliza así la absurda aventura-RPG del guerrero sagrado, con Makoto tirado en el suelo tras caer en un Game Over. Su historia ha estado llena de mentiras (aunque contuviera algunas verdades), pero ha cubierto todos los ataques del chico del bate. Pero ¿realmente lo ha hecho? El ataque a Tsukiko Sagi ha sido omitido completamente, y es sobre este ataque sobre el que dará su última pista: hay alguien que conoce la auténtica identidad del Gooma.




Y de nuevo nos preguntamos, ¿Cómo sabe Makoto quien tiene más información sobre el Gooma? Es un momento engañoso, porque nada más salir del RPG Maniwa dice que tiene una pista, pero que esta no se la ha dado lo que ha dicho Makoto, sino que la ha descubierto él a partir de lo que ha dicho. ¿Sabe entonces Makoto quien tiene información extra o simplemente ha inventado un nuevo personaje ficticio (el sabio del clan Mi Jotto), y ha sido Maniwa el responsable de atar los cabos? Es difícil de decir, ya que mientras la ilustración del libro guía se parece bastante a la persona que les dará la información y señala a lo primero, las palabras de Maniwa señalan a lo segundo.

Finalmente ha llegado la hora de preguntarse quien es ese misterioso personaje que sabe algo que ni siquiera Makoto sabía: la verdadera identidad del Gooma. Y mientras Ikari y Maniwa atraviesan un viejo puente, vemos al fondo a una mujer conocida: la anciana que estaba en el callejón con Tsukiko en el primer capítulo. Su confesión revelará una increíble verdad sobre el chico del bate.

Próximamente: Intranquilidad por el golpe directo

P.D.: Gracias a Loquo y a Grengus C3 ya que vuestras ideas de los comentarios me han ayudado a atar algunos cabos en este capítulo :)

16 julio 2009

El camino de un hombre

"No hay vuelta atrás...¡Ese es el camino de un hombre!"



Si, como yo, estabais impacientes por saber que había ocurrido con la detención del chico del bate, tendréis que esperar al siguiente capítulo. Aunque al principio sienta un poco mal que alarguen otro episodio el misterio, este capítulo es (como casi todos) muy bueno y hará que nos olvidemos rápidamente de nuestra impaciencia.


El guerrero


El episodio comienza justo donde lo dejamos en Double Lips: una pareja sale a la calle (como curiosidad fijaos en la camiseta de la chica, saldrá una igual pero de otro color al final del capítulo) y se encuentra a Harumi tirada en el suelo, recién agredida por el chico del bate. En seguida la información llega a las noticias: el chico del bate ha atacado de nuevo y, como ya pasó con Ushiyama, la víctima está relacionada con Ichi. Pero los periodistas y la policía siguen preguntándose lo mismo, algunas víctimas están relacionadas con Tsukiko y otras con Ichi, ¿pero qué conexión hay entre ellos dos?

Mientras todo el mundo intenta averiguar que está ocurriendo, un viejo amigo está viajando en el metro: Hirukawa, el policía (mejor dicho, guardia de tráfico) que se acostaba con María en el capítulo anterior. Nuestro nuevo protagonista está hablando con alguien por teléfono, que le informa de que la nueva víctima del chico del bate era María, y le pide alguna clase de favor que, de momento, desconocemos. Mientras el metro sigue moviéndose vemos un cartel que anuncia el manga que da título al episodio: El camino de un hombre.

Este comic será el epicentro de todo el capítulo: Hirukawa es aficionado a él, y todas sus acciones las irá comparando con las acciones del protagonista. Pronto descubriremos que mientras para el protagonista del manga el camino termina en salvar a una bella dama, para el policía acaba en obtener la casa de sus sueños, y no dudará en hacer todo lo que esté en su mano para conseguir que esa casa se construya. A lo largo del episodio iremos viendo los caminos de los dos hombres comparados, y la gran diferencia que hay entre ellos, debido a la forma que Hirukawa tiene de tergiversar su realidad para ajustarla a la del comic.




Volviendo al capítulo y como era de esperar tras un nuevo ataque, aparecen de nuevo los policías, que esta vez hablan con Hirukawa sobre los ataques. Hirukawa se pregunta bastante hábilmente como es posible que no tengan un retrato robot del asaltante si ya han atacado a cuatro personas, a lo que el jefe de policía (Ikari) le corrige: Harumi Chono es la quinta víctima (irónicamente en el siguiente capítulo se nos desvelará que ninguno de los dos tenía razón).

Después de unos segundos de conversación descubrimos que Hirukawa y el jefe de policía son viejos amigos, y ambos comienzan a hablar sobre la casa que Hirukawa se está construyendo. “Siempre has sido la clase de tipo que valora a su familia por encima de todo” dice Ikari, pero en seguida dudamos de ello: ya vimos como en el capítulo anterior el guardia se acostaba con María, por lo que es difícil creer que dedica toda su vida a su familia. Aún así y aunque parezca lo contrario este personaje tiene su complejidad y en algunas ocasiones dudaremos de si realmente es tan malo o está diciendo la verdad cuando habla de su familia. La balanza se inclinará dentro de un par de capítulos, cuando se nos desvele otra de sus “motivaciones” para construir la nueva casa.


Pa-pa-í-to


Volviendo de nuevo al episodio que nos ocupa vemos como Hirukawa se acaba de reunir con el hombre con el que hablaba anteriormente en el metro. Al parecer este hombre dirige una red de prostitución, a la que pertenecía María, y no quiere que se sepa que ella es la nueva víctima del chico del bate. Hirukawa, que es el único que lo sabe, decide sobornarlo: le pide un poco de dinero y una “compañera” para pasar la noche a cambio de mantener la boca cerrada. Durante su cita con la chica que le cederá el mafioso, volverá a decir lo que ya le oímos en el capítulo anterior: quiere que le llame “papá”. Por la cara de loco que pone cuando se lo pide a la prostituta ya empezamos a deducir que no está muy bien de la cabeza.




Hirukawa, como ya se veía venir desde el capítulo anterior, no solo es un pervertido sino también un hipócrita, y el autor de la serie quiere que nos quede claro: mientras Hirukawa dice que su familia es lo más importante del mundo para él, vemos de fondo imágenes de todas sus citas con prostitutas, sus noches en el casino o sus reuniones con el jefe de la red de prostitución. Desde luego, no parece que este haciendo todo eso por su familia. ¿Es consciente de que realmente esa no es la forma de “cuidar” de su familia, o realmente cree que está siguiendo el camino correcto? este episodio nos dice indirectamente que es lo segundo: Hirukawa cree que está siguiendo el camino que debe seguir todo hombre.

Tras el pase de diapositivas vemos la primera relación entre el comic y la vida del policía: el guerrero se enfrenta a unos ladrones que le ordenan que les devuelva su dinero, a lo que éste responde dándoles una buena tunda con una espada de madera. Algo parecido a lo que le va a ocurrir al guardia en unos instantes: el hermano de Handa (que suponemos será el mafioso al que Hirukawa sobornaba al principio del capítulo) le hace subir a un coche y le pide dos millones de yenes, ya que según él, Handa va a casarse y necesita que sus amigos le ayuden a pagar la boda. Pero a diferencia del guerrero, Hirukawa decide inteligentemente no enfrentarse a los mafiosos y decirles que conseguirá el dinero, a pesar de lo cual el hermano de Handa le apaga un cigarrillo en su frente como “recordatorio”.

Hay dos cosas curiosas en esta escena, las dos relacionadas con el hermano de Handa. La primera es que él también tiene la marca de cigarrillo apagado en su frente, por lo que entendemos que alguna vez tuvo que enfrentarse también a algún mafioso, antes de convertirse en uno de ellos. La segunda es que como casi todos los personajes aparecerá de nuevo, durante unos segundos, en el último capítulo, y veremos que además de la marca en la frente comparte otras cosas con Hirukawa.





Los nuevos tiempos


Tras la petición de los mafiosos Hirukawa se encuentra en apuros, no tiene dinero y ya no puede extorsionar a nadie para conseguirlo, por lo que decide poner en práctica un nuevo plan: robar. A pesar de ello consigue solo un millón, y cuando lo entrega le piden dos más, ya que parece ser que Handa ha sido hospitalizado.

De nuevo vemos una captura del comic: la chica le pide al guerrero que no se enfrente más a los ladrones ya que acabarán matándole, a lo que este responde que no puede detenerse ahora ya que ese es “El camino de un hombre”. Hirukawa por su parte hace todo lo contrario: a pesar de que quiere, no se enfrentará a los mafiosos, pues lo único que le importa es que su casa termine de construirse.

Después de presenciar un extraño sueño, en el cual Hirukawa intenta atracar a una mujer vestida de blanco para después descubrir que es Harumi (algo que cabe preguntarse es: ¿cómo sabe Hirukawa el aspecto que tenía Harumi cuando la encontraron en el callejón?), volvemos a escuchar la historia del guerrero: mientras habla del camino que tiene que seguir como “guerrero solitario” vemos imágenes del camino que está siguiendo Hirukawa. De nuevo el contraste es perfecto y hace que la vida de Hirukawa parezca mas triste incluso de lo que es, ya que se cree un guerrero solitario que está luchando por una buena causa, mientras lo que vemos es a un ladrón vestido con un chandal y una capucha rosa y atracando a personas de forma bastante torpe.

Tras estas escenas Hirukawa recibe una nueva visita del mafioso, que de nuevo le pide más dinero, pero esta vez en lugar de quemarle la frente le regala una pastilla, para que se “alegre”. Como podemos ver Hirukawa está ya en las últimas. A pesar de todas las cosas malas que le hemos visto hacer, robar es algo que le hace sentir culpable, pero es la única forma que tiene de terminar su casa y mantener a su familia.




Por ello decide tomar la pastilla y llevar a cabo un último robo. De nuevo aparece la historia del guerrero en esta escena, y es una de las mejor conseguidas: mientras que el guerrero está salvando a una chica, Hirukawa inspirándose en él está robando los ahorros de toda su vida a una familia indefensa. Por el efecto de la pastilla le vemos incluso recitar algunas frases del comic, lo que hace la escena aún más ridícula.

Una vez cometido el robo se sienta en los columpios de un parque, todavía claramente bajo el efecto de las drogas, y se encuentra con su viejo amigo el jefe de policía, que le invita a tomarse unas copas en un bar. Allí descubrimos que Ikari no estaba tan seguro como parecía de poder encontrar una conexión entre las víctimas del chico del bate: los tiempos están cambiando, dice, y puede que entre los crímenes no exista ninguna conexión, sino que simplemente sean ataques indiscriminados a diferentes personas sin relación alguna.

Los asesinos, dice, ya no tienen ninguna razón para matar, sino que simplemente matan por matar, lo que hace que sea muy difícil encontrar relaciones entre sus víctimas (aunque tiene razón al hacer esta reflexión sobre los nuevos tiempos, se equivoca con respecto al chico del bate). Aún así no se rinde, y asegura que atrapará al culpable, aunque tenga que adaptarse a los nuevo tiempos, a lo que Hirukawa contesta con un par de frases tontas (lo que tiene mezclar las drogas con la cerveza).


¿La sexta víctima?


Tras la reunión le vemos claramente fuera de si, va andando por la calle, lamentándose del camino que ha tomado su vida, mientras pide a gritos que alguien le ayude. Después de haber visto tres capítulos (casi cuatro) le tenemos ya cogido el truco, y pensamos que en efecto, hay alguien que puede “ayudarle”. Pero entonces nos planteamos algo: ¿está realmente tan desesperado como parece en esta escena? ¿No tendrán algo que ver las drogas y el alcohol en todo lo que está diciendo? ¿Necesita tanto como dice la ayuda del chico del bate?




Sin tiempo para que sigamos planteándonos estas cuestiones comenzamos a escuchar la música que anuncia la llegada del chico del bate. Pronto nos daremos cuenta de que esta escena tiene algo extraño: cuando Hirukawa es atacado vemos perfectamente la cara del chico del bate sonriendo, cosa que hasta entonces no había ocurrido. Por otro lado el chico del bate no desaparece tras la agresión, sino que se queda esperando a ver que ocurre, algo fatal ya que para su desgracia Hirukawa se levanta y le derriba de un zapatazo, en una escena bastante cómica.

En seguida vemos que algo muy extraño está pasando ¿Por qué hemos podido ver la cara del chico del bate, si tras 5 agresiones nadie había conseguido vérsela? ¿Por qué no ha huido tras atacar a Hirukawa en vez de quedarse esperando? ¿Cómo es posible que Hirukawa se haya podido levantar tras el golpe, si todas las anteriores víctimas habían quedado totalmente inconscientes tras la agresión? Y lo más importante, nosotros teníamos al chico del bate como un ser medio sobrenatural, capaz de identificar a la gente con problemas y “liberarla”, ¿cómo es capaz de hacer eso y no puede esquivar el zapato que se le viene encima?

Como ya sabréis los que hayáis visto la serie la respuesta a todas estas preguntas es sencilla: Hirukawa no ha sido atacado por el auténtico chico del bate (algo que descubriremos en el capítulo siguiente). Sin embargo, con intención de despistarnos se le añaden a la agresión cosas características del chico del bate: la música, o el hecho de que antes de dar el golpe solo le veamos los pies al chico.




Lo de la música puede dar lugar a reflexión: ¿podría ser que Hirukawa estuviera realmente en su límite y el chico del bate fuera a aparecer, pero el falso chico del bate se metiera en medio e “interrumpiera” la tensión que caía sobre Hirukawa? ¿O es simplemente que el autor ha querido despistarnos y hacernos creer que era el auténtico chico del bate el que llegaba? ¿Era entonces la aparente tensión de Hirukawa efecto de las drogas, o realmente estaba tan desesperado? Aún así, como ya he mencionado en el párrafo anterior, detrás de estos detalles para despistar, hay otros muchos que ayudan a darse cuenta de que no ha sido una verdadera agresión del chico del bate.

Y así llegamos al final de este capítulo. Como prometí, podéis ver entre los espectadores que están escuchando a Hirukawa en la rueda de prensa, a un hombre con una camiseta blanca de Maromi, idéntica a la que llevaba la chica del inicio del episodio. En el siguiente capítulo por fin veremos lo que estábamos esperando: los policías apagan las noticias mientras anuncian que el chico del bate ha sido capturado. Un hombre entra la sala, y anuncia que el interrogatorio está preparado: queda poco para escuchar la confesión del falso chico del bate.

Próximamente: El guerrero sagrado